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Etapas en el desarrollo de un Equipo

¿Cómo evoluciona un equipo hasta convertirse en un arma de efectividad y eficiencia?

Todos los equipos de trabajo tienen un ciclo de vida, atravesando por un proceso de formación antes de llegar a su madurez. Podemos desglosar este proceso en fases para facilitar su delimitación.

No se puede considerar ninguna de las fases como mala o negativa, pues todas forman parte del camino hacia la creación del equipo final.

Fase 1. Orientación.

Características:

  • Sentirse moderadamente ansioso y con grandes expectativas.
  • Sentir cierta inquietud: ¿Dónde encajamos? ¿Qué se espera de nosotros?
  • Probar la situación y sus principales figuras.
  • Depender de la autoridad y la jerarquía.
  • Necesidad de encontrar sitio y establecerse.

En esta primera fase, básicamente de lo que se trata es de integrarse en el grupo humano. Los miembros se conocen entre sí, aprenden y fijan las reglas del grupo. Se empiezan a definir los valores en los que el grupo se sustentará.

En esta fase, es habitual la inseguridad de los integrantes ante los demás, así como cierta timidez de actuación, falta de liderazgo, dificultades de aceptación de algunos miembros y confusión en el planteamiento de valores y objetivos.

Fase 2. Insatisfacción.

Características:

  • Experimentar una discrepancia entre las expectativas y la realidad.
  • Sentirse insatisfecho por tener que depender de la autoridad.
  • Sentirse frustrado: enfado respecto a las metas, funciones y planes de acción.
  • Sentirse incompetente y confuso.
  • Reaccionar negativamente frente a líderes y demás miembros.
  • Competir por el poder y/o atención.
  • Experimentar polaridades: dependencia / contradependencia.

En esta fase, las expectativas generadas a priori se enfrentan con la realidad, de ahí que puedan surgir ciertas frustraciones o insatisfacciones derivadas de la falta de correspondencia.

Además, el proceso de acomodación con el grupo humano sigue abierto, las luchas por el liderazgo están latentes y el grado de implicación e identificación con la tarea aún es escaso.

Fase 3. Resolución.

Características:

  • Descenso de la insatisfacción.
  • Resolución de discrepancias entre las expectativas y la realidad.
  • Resolver prioridades y animosidades.
  • Desarrollar armonía, confianza, apoyo y respeto.
  • Desarrollar autoestima y confianza.
  • Ser más abierto y ofrecer mayor realimentación.
  • Compartir responsabilidades y control.
  • Utilzar lenguaje de equipo.

En esta fase se concluye el proceso de integración. Los miembros del equipo ya se conocen, y comienzan a utilzar en sus relaciones las reglas y valores compartidos que han interiorizado.

Surge el espíritu de equipo y, consecuencia de ello, se genera un ambiente altamente favorable al desarrollo personal y grupal, lo que redunda en un incremento general de la satisfacción.

Fase 4. Producción.

Características:

  • Sentirse ilusionado por participar en actividades de equipo.
  • Trabajar en colaboración e interdependencia con el grupo y en subgrupos.
  • Sentir la fuerza del equipo.
  • Mostrar gran confianza en cumplir las tareas.
  • Compartir liderazgo.
  • Sentirse seguro del éxito.
  • Rendir a alto nivel.

En esta etapa el rendimiento grupal y personal, así como la satisfacción, alcanzan sus cotas más altas. Los individuos que conforman el grupo, y éste como tal, se sienten plenamente realizados y seguros de su éxito.

Esta es la fase en la que la estructura del equipo es plenamente funcional y aceptada, centrándose todos y cada uno de los miembros del equipo en la ejecución de las tareas propias y en el logro de las metas comunes.

 

Fase 5. Terminación.

Características:

  • Sentir inquietud respecto a una posible disolución.
  • Sentir tristeza o insatisfacción.
  • Descenso o aumento de la productividad, dependiendo del sentimiento predominante.
  • Experimentar un descenso o incremento de la moral, con el mismo razonamiento que respecto a la productividad.

En esta fase, el equipo es consciente de que su disolución está próxima, y esto evidentemente no deja impasibles a sus miembros.

En ocasiones, lo que la situación genera es un sentimiento de trsiteza que se traduce en un descenso de la productividad y moral del grupo, mientras que en otras, la satisfacción por el trabajo realizado embarga al equipo de tal manera que su nivel de actividad y de moral se mantienen en lo más alto hasta el final.

 

Lo que debemos tener en cuenta, a mí parecer personal, es que no sabremos a ciencia cierta el tiempo que dura cada una de las fases. Cada equipo, dependiendo de los miembros, trabajo, ambiente, conocimiento anterior, etc., determinará intrínsecamente la duración de cada etapa.

También debemos asumir que, cada cambio de fase, supone que empiezan a darse las características de la fase posterior, lo que no quiere decir que queden característcas de la fase anterior que deben seguir cambiando. Es un proceos continuo que debemos vigilar. El líder del equipo tiene un papel importante en esta visión general que los miembros individuales pueden no tener tan cercana.

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