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Aportaciones Personales, Inteligencia Emocional fácil

Inteligencia Mental e Inteligencia Emocional

Los estudios que, a cerca de la inteligencia, han caído en mis manos, precisan tres factores que componen la Inteligencia Mental:

  • COMPRENSIÓN VERBAL, que refleja la riqueza de vocabulario de una persona, y su aptitud (potencial) para comprender y expresar verbalmente sus pensamientos e ideas.

Como el contenido de los pensamientos variará de acuerdo con el temas tratado, se hacen presentes factores tales como el análisis, síntesis y razonamiento.

  • ORGANIZACIÓN PERCEPTIVA, que se refiere a la aptitud para percibir relaciones espaciales secuenciales, y la habilidad con que la persona es capaz de organizar los elementos relacionados en un todo complejo.

En este punto se observa la capacidad para identificar causa (pensamiento causal) o para establecer respuestas (pensamiento práctico).

  • MEMORIA, resistencia a la distracción asociada a la memoria inmedita, así como la aptitud para concentrarse y recordar material aprendido previamente, necesario para afrontar nuevas situaciones.

Todos estos aspectos, para el entorno laboral, pueden ser medidos a través de pruebas específicas de inteligencia, desarrollados a través de entrenamiento en análisis y solución de problemas, y promovidos mediante un estilo de dirección que favorezca la evaluación e interpretación de la información en los diferentes entornos en que la persona deba desenvolverse.

El concepto de Inteligencia Emocional cobra importancia porque hace referencia a la necesidad de armonizar emociones y sentimientos con uno mismo, a fin de actuar acorde con las circunstancias.

Numerosos estudios y talleres, cada vez más frecuentes en nuestra vida cotidiana, muestran cómo es importante la inteligencia emocional para llevar a la práctica los pensamientos e ideas, y cómo es necesario conocer sus componentes para manejarlos de manera productiva.

Lo recursos emocionales hacen parte también, al igual que los recursos intelectuales, de la dotación recibida, y pueden ser moldeados y desarrollados a través del estímulo y las vivencias personales.

Como componentes de l ainteligencia emocional, podemos considerar:

  • Los SENTIMIENTOS.
  • El CONTROL EMOCIONAL.
  • La MOTIVACIÓN DE LOGRO.
  • La RESPONSABILIDAD, o capacidad de cada persona para responder por sí misma.
  • El COMPROMISO.
  • El EMPUJE y el DINAMISMO que exhibe una persona al emprender una tarea o al resolver un problema.

Un manejo productivo y adecuado de estos recursos energéticos, los convierte en competencias tales como:

  • el manejo de la presión o el estrés, derivado del contacto con otros, del incremento en el volumen de trabajo o del vencimiento de plazos,
  • la toma de decisiones bajo condiciones de poca información, y
  • el explorar y evaluar el proceso que antecede a la decisión y al resultado.

Los recursos emocionales son susceptibles también de medirse, en tanto en cuanto existen instrumentos tales como:

  • cuestionarios de motivación,
  • empatía,
  • manejo del estrés,
  • inventarios de valores,
  • manejo del conflicto,
  • tests proyectivos, etc.,

que miden la estabilidad emocional y la orientación a resultados. Y, a su vez, estos recursos pueden ser desarrollados mediante:

  • procesos grupales de autoconocimiento,
  • sensibilización personal o
  • procesos de apoyo,
  • seguimnientos individual o
  • tutorías, etc.,

que amplían el espectro del conocimiento que tiene la persona de sí misma, y que le dan soporte y herramientas para resolver los problemas emocionales que se deriven de sus vivencias.

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